
Lunes, 28 de febrero de 1831.
Este cuarto volumen es muy distinto de los tres anteriores. Aquellos avanzan claramente en una dirección marcada de antemano, de manera que recorren su camino a lo largo de muchos años. En éste, en cambio, el tiempo parece haberse detenido, y tampoco se percibe una gran determinación por parte del protagonista. Éste emprende varias cosas, pero no las completa, otras las desea, pero acaba por enfocarlas de otro modo, y, así, en todas sus páginas se percibe una fuerza que actúa en secreto, una especie de destino que trama hilos diversos hasta configurar un tejido que sólo se verá completado en años futuros.
J. P. Eckermann
Conversaciones con Goethe