11.11.11



"¿Cómo te gustaría vivir?", pregunta la lady Macduff dos veces a su hijo en la paráfrasis de Macbeth de Pina Bausch. "Como los pájaros."


Mi método soy yo.

Un día llegué a una encrucijada: o seguía un plan establecido o bien dejaba que aparecieran miles de cosas inesperadas y las empezaba a conectar. Opté por lo segundo. No se trataba de improvisar, tampoco eran chispazos espontáneos. Era más. Se trataba de conectar miles de detalles observados y dejar que todo eso hiciera su camino propio.

Nadie, ni yo misma, sabía a dónde iba a ir a parar la idea original, ese click que está en el origen. Fue como armar un rompecabezas con un hilo conductor. Me di cuenta de que el resultado siempre era una gran sorpresa para los bailarines, pero sobre todo para mí.

Trabajábamos la sorpresa. Bailábamos la sorpresa. ¡Tan refrescante! Con el tiempo tuve que sistematizar. Inventé el método de entregar una pregunta al grupo, una técnica que aún usamos. Les doy algo en qué pensar, algo que les provoca reacciones intensas y mucha pasión.

A veces los bailarines escriben sus respuestas con palabras, otras, con el cuerpo y los movimientos. A veces es sólo un gesto. Les pido que interpreten un deseo, un estado de ánimo, un miedo. O que imaginen y reaccionen frente a una situación inventada. Elaboro un cuestionario, tomo notas, les enseño un paso nuevo. Así se va armando mi material de construcción. Es con esto que construyo cada cuadro, como los ladrillos o el cemento de una casa. No es simple: sé lo que ando buscando, pero no tengo idea de dónde lo voy a encontrar. Yo lo siento pero no lo veo; algunas veces aparece nítido, pero otras es una gran nebulosa. Hasta que una mañana me levanto - con sol o con lluvia- y llega el gran chispazo: sé. Sólo que esta respuesta genera más preguntas. Y el ciclo continúa, cada vez más intenso, a veces, un poco desesperado... Por fin el material recolectado toma forma. Y comenzamos.

"Nunca se puede decir a priori cómo va a desarrollarse la obra." También en esta ocasión se modifican escenas hasta el final, se introducen escenas sueltas en otros contextos, se intercambian o combinan secuencias. "Probad de ensayar qué ocurre cuando..." Lo que antes hacía reír se convierte, de repente, en algo triste; momentos de suma gravedad toman un tono humorístico; se fuerza lo cerrado; las historias se desarrollan distintamente a lo previsto. No es poco lo que se elimina de la forma conocida. Las imágenes se vuelven más sencillas y, al mismo tiempo, más sugerentes, ganan claridad y conservan su secreto.




El intento de reflejar la realidad se queda en nada ante la realidad misma. Frecuentemente oigo decir que la manera de actuar de mis actores, sus risas o su comportamiento no existe en la realidad. Basta fijarse en la gente que anda por la calle. Si los dejásemos pasear por el escenario, sin absurdos, como en la vida de cada día, estoy segura que el público no podría salir de su asombro. Lo que se ve, eso es lo increible.

Pina Bausch