1.9.09

Me habla del túnel, del crepúsculo mental. Después:
-Siempre he tenido la impresión de que dentro de mí había un ser asesinado. Asesinado antes de su nacimiento. Tenía que encontrar a ese ser asesinado. Intentar devolverle a la vida... Un día fui a escuchar una conferencia de Jung... Habló una de sus pacientes, una chica jovencísima... Al final, mientras la gente se iba marchando, se quedó callado. Y como hablándose a sí mismo, asombrado por el descubrimiento que estaba haciendo, dijo: En el fondo no había nacido nunca.
(...)
En 1945, Beckett volvió a Irlanda para visitar a su madre, a la que llevaba sin ver desde que empezó la guerra. Después volvió a visitarla en 1946, y durante esa estancia tuvo la repentina revelación de lo que debía hacer.
-Comprendí que aquello no podía seguir así.
Entonces me contó lo que ocurrió aquella noche, en Dublín, al final del muella, en medio de una fuerte tempestad. Y lo que me dijo es lo mismo que refiere el pasaje de La última cinta:

"Espiritualmente fue un año negro y pobre a más no poder hasta aquella memorable noche de marzo cuando, al final del muelle, en plena tormenta, no lo olvidaré nunca, todo se me aclaró. Por fin tuve la visión. Lo que vi de pronto era que la creencia que habia guiado toda mi vida, a saber... grandes rocas de granito y la espuma que surgía a la luz del faro y el anemómetro que giraba como una hélice... claro para mí por fín, que la oscuridad que siempre me había ensañado en reprimir es en realidad mi mejor... indestructible asociación hasta el último suspiro de la tempestad y de la noche con la luz del entendimiento y el fuego."

-Había que tirar todos los venenos... (con esta expresión se refiere sin duda a la decencia intelectual, al saber, a las certidumbres que uno mismo se impone, al deseo de dominar la vida... ), encontrar el lenguaje apropiado... Cuando escribí la primera frase de Molloy no sabía adónde me dirigía. Y cuando terminé la primera parte, ignoraba cómo iba a continuar. Todo ha ido viniendo solo. Sin tachar nada. No había preparado nada. No había elaborado nada. Todo ocurría entre la mano y la página.
(...)
Entonces pareció que todo recuperaba su lugar: años de dudas, de búsquedas, de preguntas, de fracasos (unos días después cumpliría cuarenta años), cobraron de pronto sentido y la visión de lo que tendría que realizar se le impuso como una evidencia.
-Entreví el mundo que debía crear para poder respirar.


Charles Juliet.
Encuentros con Samuel Beckett.