1.7.09

1950

Cuando comencé a interesarme hace 40 años por el arte negro y realicé lo que denominan el periodo negro de mi pintura era porque en aquella época estaba contra la llamada belleza de los museos. Para la mayoría de las gentes en esa época una máscara negra era un objeto etnográfico. Cuando por primera vez fui, urgido por Derain, al museo del Trocadero, el olor a humedad y podredumbre se me pegó en la garganta. Eso me deprimió tanto que hubiera querido irme inmediatamente pero me quedé y estudié. Los hombres que habían hecho esas máscaras y otros objetos, los hicieron para cumplir un fin sagrado, un fin mágico, como una especie de mediación entre ellos y las fuerzas hostiles y desconocidas que los rodeaban, a los efectos de superar el miedo y el horror dándole una forma y una imagen. En ese momento comprendí que eso es todo lo que la pintura es. Pintar no es una operación estética, es una forma de magia ejercida como mediación entre este mundo extraño y hostil y nosotros. Una manera de obtener el poder dándole forma a nuestros terrores tanto como a nuestros deseos. Cuando llegué a esta comprensión supe que había encontrado mi camino.

Pablo Picasso.
Pintura y realidad.