El 21 de septiembre de 1920, James Joyce escribía -en italiano- a su amigo Carlo Linati, enviándole un esquema interpretativo para su aún no terminado Ulises. En la carta a que acompañaba el esquema, Joyce decía, entre otras cosas:
En vista del enorme volumen y de la más que enorme complejidad de mi maldita novela-monstruo, es mejor mandar... una especie de resumen-clave-esqueleto-esquema (para uso doméstico solamente)... He dado sólo palabras clave (Schlagworte) en mi esquema pero creo que lo entenderá de todos modos. Es una epopeya de dos razas (israelita-irlandesa) y al mismo tiempo el ciclo del cuerpo humano, así como una pequeña historia de un día (vida). El personaje Ulises me fascino siempre -incluso de niño. ¡Imagínese, hace quince años empecé a escribirlo como un relaro breve para Dublineses! Durante siete años he trabajado en este libro -¡maldito sea! También es una especie de enciclopedia. Mi intención es transponer el mito sub specie temporis nostri. Cada aventura (esto es, cada hora, cada órgano, cada arte, al estar interconectados e interrelacionados en el esquema estructural del conjunto) no sólo debía condicionar sino incluso crear su propia técnica. Cada aventura, por decirlo así, es una persona, aunque esté compuesta de personas -como dice Aquino sobre las huestes angélicas.
James Joyce.
Ulises. (Apéndice).
