
Usted ha dicho que todo lo que quiere es copiar lo que ve, y que lo que cuenta es la semejanza con la realidad. Entonces usted pinta, dibuja, esculpe con esa intención. Y, sin embargo, en sus esculturas en general, las formas son más delgadas que en sus pinturas y dibujos...
Sí. Pero cuando uno pinta un cuadro, transmite una ilusión de la realidad, de la apariencia -de la apariencia absoluta- de un personaje en cierta posición, en cierto ambiente, y no puede separar el personaje del ambiente. Y cuando uno mira, por ejemplo de frente, no piensa en lo que está detrás, en el fondo, no piensa en él en términos de concepto, sino en términos de visión. Los medios son más ilusorios que si uno trabaja con una masa real como en escultura, ¿no? Y el dibujo, y los valores, y los colores, todo es una especie de "relleno" ilusorio. Por el contrario, en las esculturas... Para empezar, soy esclavo de una tradición porque, para mí, como para todo el mundo, la escultura realista, que se parece a una cabeza, es de hecho la cabeza grecorromana. Por tanto es percibida como volumen -en el fondo como una esfera en el espacio, no tanto en el espacio, sino como equivalente de la misma realidad.
Cuando Rodin hacía sus bustos, aún tomaba medidas. No hacía una cabeza tal y como la veía, en el espacio, por ejemplo a cierta distancia, como si yo le miro a usted, yo aquí y usted ahí. En el fondo quería hacer lo mismo en arcilla, el equivalente exacto de ese volumen en el espacio. Así pues, en el fondo, no es una visión, es un concepto. Él sabía que la cabeza era redonda antes de comenzarla, es decir, que partía ya de cierta convención de lo que es una cabeza, que es la que comparte toda la escultura europea desde Grecia. Y, entonces, hacía un volumen en el espacio, en el fondo nunca mira instintivamente. Porque en la vida, no tengo la idea de levantarme y girar alrededor de usted, le veo de frente. Si no supiera que su cráneo tiene cierta profundidad, no podría adivinarlo. Así pues, si materializase totalmente la percepción que tengo de usted en una escultura, haría una escultura bastante plana, apenas modulada, que estaría mucho más cerca de una escultura de las Cícladas, que son estilizadas, que de una escultura de Rodin o de Houdon, que parecen reales. Creo que estamos tan hechos a la idea, tan acostumbrados a la cabeza, en escultura, que está completamente al margen de la visión que tenemos realmente de una cabeza. Por eso para mí se ha vuelto casi imposible hacer una cabeza del natural. Ni siquiera puedo comprender ya cómo se puede hacer una cabeza a tamaño real. ¡Ni en pintura ni en escultura! Cuando veo, para seguir con los modernos, una cabeza de Cézanne a tamaño natural en un cuadro, o una cabeza de Rodin, o de Courbet, o de Tiziano, o de cualquier otro, ni siquiera puedo concebir cómo era posible. En ese sentido, las proporciones, las escalas de los primitivos, me son mucho más cercanas. Como Van Eyck, el pequeño Van Eyck de la National Gallery con el turbante rojo, me parece mucho más cercano a una cabeza que yo veo que todos los retratos a tamaño natural que se han hecho después.
Alberto Giacometti
Entrevistacon David Sylvester
