21.11.09


Foto: Banque Nationale de París, Madrid. Relieve. Hormigón.- Vaquero Turcios.



Yo sostengo, simplemente, porque a mí me pasa y porque veo que les sucede a muchos otros -en mi padre se podría encontrar fácilmente su arquetipo de paisaje-, que el pintor o el escultor se pasan toda la vida, o sea las varias decenas de miles de horas de su probable vida laboral, tratando de pintar el mismo cuadro o, para entenderse mejor, intentando alcanzar una determinada visión, resolver un mismo problema, a través de muchos caminos diferentes.
Ese camino o visión es una "cosa" que yo a veces entreveo, y casi rozo con la mano, con la imaginación. No es algo claro, definido, pero sí lo suficiente para obtener de ello un placer conocido. En mi caso se trata de una superficie casi plana, como una estela de tacto pétreo y seco, con incisiones o grietas y algunas oquedades. Es una visión que puede ser diurna y clara, casi blanca, o nocturna y azul, en la que yo encuentro una referencia de paz o goce plástico.
Me gusta todo lo que se parece a ello: la palma de una mano, unos caminos en la llanura, una página de un libro, una fachada, un muro agrietado, un bajorrelieve erosionado, etc., Y también los temas plásticos que pinto tienen relación normalmente con esa visión o con sus componentes.
Pintar es tratar de encontrar los catalizadores para que se precipite sobre la tela esa imagen que permanece en suspensión -en disposición- en la mente.


Joaquín Vaquero Turcios
Entrevista realizada por Carlos Bousoño. Conversación entre bastidores.