19.8.12


Todos los cuerpos son en lo extenso.

Baruch Spinoza
Ética

El contacto con los objetos provoca también, paradójicamente, una difuminación de los límites; mientras que tocar un objeto se hace también para comprobar la exactitud de los límites de nuestro cuerpo. El objeto rozado tiende a "desvanecerse", a la vez que la piel se experimenta como una extraña turgencia ajena.

"El exterior de la piel no se siente como una superficie lisa, neta; los contornos se borran; no hay demarcación clara entre el mundo exterior y el cuerpo. La superficie de la piel puede compararse, en lo que tiene de indeferenciado, a lo que Katz llama el color espacial. (Los colores espaciales flotan en el espacio sin ninguna relación clara con los objetos.) Otro hecho sorprendente: cuando un sujeto compara lo que siente y percibe táctilmente de su cuerpo, con la imaginación y las percepciones visuales que tiene de él, se encuentra con un desfase. La piel sentida está claramente por debajo de la piel percibida visualmente (...) Es un hecho notable, desde el punto de vista psicológico, que aunque sentimos claramente el objeto, nuestro cuerpo y su superficie, objeto y cuerpo no se toquen sin embargo en absoluto. No están fusionados. Hay un espacio neto entre ambos. Objeto y cuerpo están psicológicamente separados por un espacio intermedio. Observemos lo que pasa cuando se disminuye la presión de los dedos sobre un objeto: sentimos cada vez menos el objeto y cada vez más los dedos. Cuando los dedos no hacen más que rozar el objeto, éste apenas es percibido, mientras conservamos una sensación neta y clara en la punta de los dedos. Luego aparece una sensación extraña, como si la piel se hinchara en la superficie y formara un pequeño cono, como si se estirara hacia el objeto."

P. Schilder, 1950.


Georges Didi-Huberman
La pintura encarnada