El conocimiento del límite
no está hecho de memoria.
Y lo que ahora está
¿es lo que siempre estuvo? Así tal vez
no hay nunca nada que no sea previo
y en lo anterior se encuentra
el ser. Resulta entonces tan veraz
que no existe el pasado
como que todo arraiga
en la distancia. Así, la identidad
reside en lo carente de existencia;
lo que es, en lo que no es.
Tal vez
lo que se observa cada día tenga
con la realidad
extraños vínculos, del mismo modo
que la apariencia de las cosas corre
diferente del tiempo.
ENCERRADO, anota sin pausa,
se pregunta obsesivamente
por cómo se percibe, cómo se nombra
lo que se percibe, sobre todo
los colores –"en la paleta, el blanco
es el color más claro", o por qué
"algo transparente
puede ser verde, pero nunca blanco".
Escribe a mano, luego dicta
a máquina; recorta trozos
de papel y los separa, pega unos
en otros, no recuerda lo escrito
antes y, en el desorden de la memoria,
encuentra palabras libres
que pesan, destellos, líneas
que el pensamiento
aún recorre.
EL error y el acierto
no tienen naturaleza distinta;
el error es solo un acierto
al que se deja crecer.
Esta es la esterilidad
de la balanza.
SOBRE la mesa, un montón
de polvo de ladrillo, casi
anaranjado. En el papel
el trazo de un dedo.
LO que está por venir
–vario, misceláneo, ajeno
a jerarquía– mantiene la vida
tensa: en movimiento y casi
a punto de romperse. La llena
vaciándola. No viene.
AUTORRETRATO ante el espejo
del hombre flaco
y ya mayor, impreciso
de formas, completamente
cano. Pudo pintar
la miopía mirándose con esos ojos
hundidos y velados, con esos
ojos de no ver, toda la vida
mirando y sintiendo
el sentimiento de la vida.
Miguel Casado
Deseo de realidad. Poesía Reunida

