La mano: en alianza la mano y la palabra: de alef a tav se
extiende yod: el tiempo no partido: la longitud de todo
lo existente cabe en la primera letra del nombre: yo no
podría franquear este umbral: no está mi voz desnuda: la
mano es una vibración muy leve como pulmón de un ave o
como el despertar: lo que es de tiempo no es de tiempo:
no pasaré o no entraré en el nombre: exilio: separaré las
aguas para que llegues hasta mí, dijiste: la mano es un gran
pájaro incendiado que vuela hacia el poniente y se consu-
me como antorcha de oscura luz.
Con las manos se forman las palabras,
con las manos y en su concavidad
se forman corporales las palabras
que no podíamos decir.
José Ángel Valente

